viernes, 4 de enero de 2008

Hábitat y alojamiento

Los periquitos proceden originariamente de Australia, donde se encuentran en libertad. Debido a su facilidad de procrear y a su relativamente alta resistencia, se han extendido notablemente, no resultando nada difícil, ni molesto, ni caro, mantenerlos en casa.

Lo más común es que tengamos a los periquitos en jaulas, aunque también se pueden usar pajareras:

En el caso de que usemos una jaula, ésta deberá ser lo suficientemente grande como para que el pájaro pueda moverse por ella libremente. El tamaño recomendado de una jaula para un periquito será de 30cm de ancho, 40 de alto y 50 de largo. En el caso de que tengamos varios ejemplares es mejor que la jaula tenga varias puertas y comederos. No hay ningún problema en introducir varios periquitos en una misma jaula, siempre que haya suficiente espacio y no dispongan de nido, ya que las hembras se disputarán el nido, en ocasiones hasta la muerte, con los machos no hay problema.

La jaula irá provista de los correspondientes palos donde se puedan posar. Es recomendable ponerlos de diferentes longitudes y a diferentes alturas, para que haya un poco de variedad.

La jaula se ha de colocar en un lugar tranquilo, donde los pájaros reciban el máximo de iluminación, pero nunca directamente al Sol (generalmente los periquitos odian los rayos directos del Sol). Una solución intermedia puede ser poner media jaula al Sol y media a la sombra. Tampoco ha de haber corrientes de aire permanentes, ni humedades excesivas. En invierno, o cuando haga frío, se puede meter la jaula dentro de la casa sin problemas, y dejarla al lado de una ventana, para que les entre claridad. Cuando haga demasiado calor, se llevará la jaula a un lugar fresco, a la sombra.

De noche, la jaula deberá estar situada en un lugar tranquilo y oscuro. En invierno, si el lugar es frío se tapará, p.ej., con una toalla, asegurándonos que quedan rendijas por donde pueda pasar el aire.

Aunque no es recomendable, no existe ningún problema en mover la jaula constantemente de un lado a otro. Lo ideal sería buscar el lugar idóneo de la casa y dejarlos allí constantemente.

Los que puedan, o los que quieran dedicarse a la cría en masa, pueden tener a los periquitos en una pajarera o voladera, hecha con tela metálica, donde éstos puedan volar libremente. Lo que pasa es que (casi nadie) puede tener las voladeras dentro de la casa, por lo que se hace imprescindible construir un refugio dentro de ésta donde los pájaros puedan guarecerse de las inclemencias de tiempo, tanto para el calor excesivo del verano como el frío del invierno. Este refugio se hará dentro de la pajarera, por ejemplo, con ladrillos o (mucho mejor) con maderas. Tampoco se debe olvidar el poner unos palos donde se puedan o posar los pájaros, o algunas ramas de árbol secas, si hay espacio para ello, ya que si no se pone nada se obligaría a los periquitos a estar, cuando no vuelen, en el suelo (no les gusta nada estar en un sitio plano y liso). Se establecen las mismas consideraciones que en las jaulas: no se han de colocar ni en lugares húmedos, ni fríos, ni con corrientes de aire, ni al Sol pleno.
En cuanto a la limpieza poco hay que decir, sólo las siguientes puntualizaciones:

Comederos.

Las semillas que comen los periquitos se encuentran recubiertas por una cascarilla que el pájaro quita con el pico, dejándola en el comedero, por lo que la parte superior de éste se llena pronto de estas cascarillas. Se ha de tener en cuenta, a la hora de reponer la comida en el comedero, de eliminar estas cáscaras, soplando, porque si no al cabo del tiempo el comedero estará lleno de estas cáscaras, en vez de comida. Procurad también renovar la comida de los comederos, porque si siempre se la echáis encima puede que la del fondo llegue a tener varios meses de antigüedad.

Bebederos.

El agua se ha de cambiar diariamente, sobre todo en verano. De vez en cuando se ha de lavar el bebedero, para que no críe algas.

Jaula.

El fondo se ha de limpiar diariamente, simplemente para que las cascarillas que sueltan las semillas no nos llenen toda la casa cuando los pájaros revolotean. De vez en cuando (p. ej., una vez al mes) limpiar la jaula concienzudamente con un estropajo.